El descuento de la luz que hay que pedir antes del invierno
Todavía hace tibio por las tardes, pero el frío llega siempre antes de lo que uno cree. Y con él, la estufa, el radiador y esa factura de la luz que en invierno da un buen susto. Pues bien: hay un descuento pensado justo para aliviar ese golpe. Existe, es del Estado y muchas personas que tendrían derecho a él no lo piden. Se llama bono social eléctrico, y lo más importante que debe saber es esto: no llega solo a casa. Hay que solicitarlo. Y conviene tenerlo pedido antes de que aprieten las facturas.
Qué es y cuánto puede ahorrar
El bono social eléctrico es un descuento sobre la parte de energía de su factura de la luz. No es un cheque ni una devolución: se aplica directamente cada mes, de modo que paga menos sin tener que hacer nada más una vez concedido.
El porcentaje depende de su situación. Con carácter general se distingue entre el consumidor vulnerable y el consumidor vulnerable severo, con un descuento mayor para el segundo. Estos porcentajes se han ido modificando con el tiempo, así que consulte el vigente en la web oficial del Gobierno, que le dejamos al final. Es la única manera de estar seguro de la cifra exacta a día de hoy.
Quién puede pedirlo
Aquí está la parte que más interesa. Puede tener derecho al bono social si se encuentra en alguna de estas situaciones:
- Su renta, sumada la de toda la unidad familiar, no pasa de un límite que se calcula según el número de miembros del hogar. A más personas y a más circunstancias especiales, más alto es el límite.
- Es pensionista y percibe la pensión mínima (por jubilación o por incapacidad permanente). Muchas personas mayores entran justo por esta puerta.
- Su hogar se encuentra en una situación de vulnerabilidad reconocida por los servicios sociales.
- En la familia hay una persona con discapacidad reconocida (igual o superior al 33 %) o en situación de dependencia.
Importante: los límites de renta se miden en múltiplos del IPREM, un indicador oficial que cambia con los años. No se fíe de una cifra que le cuenten en la cola del mercado: el dato bueno es el de la fuente oficial, que le enlazamos abajo.
Dónde se pide y qué papeles hacen falta
Aquí es donde mucha gente se equivoca, así que fíjese bien. El bono social no se pide en cualquier compañía ni en la empresa que lleva los cables de su calle (la distribuidora). Se solicita en la comercializadora de referencia, que es una empresa concreta autorizada para gestionarlo. Su compañía de la luz habitual puede indicarle cuál le corresponde, o puede consultarlo en la web oficial.
Los papeles habituales son sencillos: el formulario de solicitud firmado, su documento de identidad y la documentación que acredite su situación (por ejemplo, el certificado de la pensión, el libro de familia o el certificado de discapacidad, según el caso). El contrato de la luz debe estar a nombre de la persona que pide el bono y ser su vivienda habitual.
No se olvide de renovarlo
El bono social caduca. Se concede por un tiempo limitado y, pasado ese plazo, hay que renovarlo para seguir disfrutando del descuento. Anótelo en el calendario o en un papel bien a la vista, porque si se pasa la fecha, deja de aplicarse y toca empezar de nuevo.
Hay un detalle que da mucha tranquilidad. Mientras tiene el bono social reconocido, cuenta con una protección especial frente al corte de la luz: la ley pone trabas a que le dejen sin suministro por un impago mientras esté amparado por esta ayuda, con más garantías todavía si hay personas especialmente vulnerables en casa. No es un cheque en blanco para no pagar, pero sí un colchón importante en un momento difícil.
Entre formularios, plazos y siglas es fácil perderse. Si le queda alguna duda sobre si puede pedirlo o cómo hacerlo, en BuenaVidaSenior.com le ofrecemos asesoramiento gratuito y sin compromiso. Escríbanos o llámenos cuando quiera; le orientamos con calma.
Descargue nuestra guía exclusiva sobre monetización de la vivienda.