Cómo cuidar la memoria a partir de los 65
Entrar en una habitación y no recordar a qué venía. Tener el nombre de un conocido en la punta de la lengua. Buscar las gafas que llevaba puestas. Son despistes que, a partir de cierta edad, preocupan más de la cuenta.
La buena noticia es que cuidar la memoria a partir de los 65 está, en buena parte, en su mano. No hay fórmulas mágicas, pero sí hábitos sencillos y pequeños ejercicios que ayudan a mantener la mente despierta. En esta guía le contamos qué es normal, qué dice la ciencia y qué puede hacer cada día para conservar la cabeza en forma.
Es normal que la memoria cambie con los años
Con la edad, el cerebro también envejece, igual que el resto del cuerpo. Cuesta un poco más recordar nombres, aprender algo nuevo o hacer dos cosas a la vez. Eso es normal y no significa que se vaya a perder la memoria.
Una cosa es el despiste de todos los días y otra distinta la demencia, una enfermedad del cerebro que afecta de forma seria a la memoria, el pensamiento y la vida diaria. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que más de 57 millones de personas viven con demencia en el mundo, y que la enfermedad de Alzheimer supone entre el 60 % y el 70 % de los casos. Reconocer la diferencia ayuda a vivir con tranquilidad y a saber cuándo conviene consultar.
Hasta un 45 % del riesgo se puede reducir, según la OMS
En julio de 2026, la OMS publicó unas nuevas directrices sobre cómo reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Su mensaje es esperanzador: aunque no existe cura, cerca del 45 % del riesgo está relacionado con factores que se pueden cambiar.
Entre esos factores figuran el tabaco, el consumo de alcohol, el aislamiento social, la falta de ejercicio, la contaminación del aire y enfermedades como la tensión alta o la diabetes. Dicho de otro modo: muchas de las cosas que cuidan el corazón cuidan también la memoria. Y la OMS subraya algo importante: lo que mejor funciona es actuar sobre varios de estos hábitos a la vez, no sobre uno solo.
No se trata, por tanto, de hacer una sola cosa a la perfección, sino de cuidar el conjunto con constancia. A continuación repasamos los hábitos que más ayudan, todos ellos al alcance de la mano y sin necesidad de gastar dinero.
Hábitos que cuidan la mente cada día
Mueva el cuerpo
La actividad física regular es uno de los mejores aliados del cerebro. Caminar a diario, nadar o bailar mejora el riego sanguíneo y ayuda a mantener la memoria. No hace falta forzar: lo importante es la constancia, aunque sean veinte minutos al día.
Cuide lo que come
Una alimentación variada y cardiosaludable, verduras, fruta, legumbres, pescado, aceite de oliva y poca sal y azúcar, beneficia al corazón y a la cabeza. Conviene saber que la OMS no recomienda tomar suplementos de vitaminas ni de omega-3 para prevenir la demencia si no hay una carencia diagnosticada por el médico, porque no está demostrado que ayuden. Antes de gastar en pastillas, mejor consúltelo con un profesional.
No se aísle
El trato con los demás es alimento para la mente. Charlar con los vecinos, quedar con los amigos, ver a la familia o participar en actividades del centro de mayores mantiene el cerebro activo y protege el ánimo. El aislamiento, en cambio, es uno de los factores de riesgo que señala la OMS.
Duerma bien y controle su salud
Dormir las horas suficientes, revisar la tensión, el azúcar y el colesterol, y cuidar el oído, la OMS recuerda que los audífonos pueden ser útiles cuando hacen falta, son medidas que suman. Cada una aporta su parte al conjunto.
Cuide también el ánimo
La cabeza y el corazón van de la mano. Sentirse triste o desanimado durante mucho tiempo no solo empaña los días: también dificulta la concentración y la memoria. Mantener aficiones, salir de casa, ponerse pequeñas metas o pedir ayuda cuando el ánimo flojea protege la mente tanto como un buen paseo. Si la tristeza se prolonga, conviene comentarlo con su médico.
Ejercicios sencillos para entrenar la memoria
El cerebro se parece a un músculo: cuanto más se usa, mejor se conserva. La OMS incluye la estimulación mental entre las medidas que ayudan a reducir el riesgo. Algunas ideas fáciles de incorporar:
- Lea a diario: el periódico, una novela, lo que más le guste.
- Haga pasatiempos: crucigramas, sopas de letras, sudokus o juegos de cartas.
- Aprenda algo nuevo: un idioma, a manejar el móvil, cocina o pintura.
- Ejercite la memoria en el día a día: intente recordar la lista de la compra sin mirarla, o el teléfono de un familiar.
- Apúntese a un curso: muchas universidades ofrecen programas para mayores, una forma estupenda de aprender y de relacionarse dentro de una jubilación activa.
Recuerde: no se trata de convertir el día en un examen. Se trata de mantener la mente ocupada en cosas que le gusten y le hagan disfrutar.
Cuándo conviene consultar al médico
Los despistes ocasionales son normales. Conviene consultar con su médico si nota cambios que van a más o que interfieren en la vida diaria, como:
- Olvidar hechos recientes o repetir la misma pregunta muchas veces.
- Perderse en lugares conocidos.
- Dificultad para seguir una conversación o para encontrar palabras corrientes.
- Dejar de hacer tareas habituales, como manejar el dinero o cocinar.
- Cambios llamativos de carácter o de ánimo.
Detectar a tiempo cualquier problema permite valorarlo y actuar cuanto antes. Cada persona es diferente, y solo un profesional puede hacer una valoración adecuada de su caso.
Cuándo pedir ayuda: si un despiste puntual se acompaña de confusión repentina, dificultad para hablar, debilidad en un lado del cuerpo o pérdida de visión, no espere: puede ser una urgencia. Llame al 112.
Preguntas frecuentes
¿Es normal tener más despistes a partir de los 65?
Sí. Cierta lentitud para recordar nombres o aprender cosas nuevas forma parte del envejecimiento normal y es distinta de la demencia. Conviene consultar si los olvidos van a más o afectan a la vida diaria.
¿Qué puedo hacer para cuidar la memoria?
Mantenerse activo físicamente, comer de forma sana, cuidar la vida social, dormir bien y ejercitar la mente. La OMS recomienda combinar varios de estos hábitos, porque juntos protegen más que por separado.
¿Sirven las pastillas o los suplementos para la memoria?
La OMS no recomienda tomar suplementos de vitaminas ni de omega-3 para prevenir la demencia cuando no hay una carencia diagnosticada, porque no se ha demostrado que ayuden. Ante cualquier duda, consulte con su médico.
¿De verdad ayudan los pasatiempos y aprender cosas nuevas?
La estimulación mental está entre las medidas que la OMS incluye para reducir el riesgo. Leer, aprender un idioma o resolver juegos mantiene la mente activa y, además, resulta entretenido.
¿Cuándo debo preocuparme y acudir al médico?
Cuando los olvidos interfieren en el día a día: repetir preguntas, perderse en lugares conocidos o dejar de manejar tareas habituales. En ese caso, lo prudente es que un profesional lo valore.
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