Hipoteca inversa: envejecer en casa y sin deudas
Llega la pensión y, antes de que pueda organizar el mes, ya se ha ido una parte: la cuota del préstamo de la reforma, el plazo del coche, algo pendiente con la tarjeta. La casa está ahí, es suya, pero no le ayuda a pagar nada.
Para muchas personas mayores, la hipoteca inversa es precisamente la forma de cerrar esas deudas sin renunciar a lo que más valoran: seguir viviendo en su casa de siempre.
Qué es la hipoteca inversa, en pocas palabras
Es un préstamo que tiene su vivienda como garantía. La diferencia con una hipoteca normal es que usted no paga cuotas: es la entidad la que le entrega el dinero, de una sola vez o en pagos periódicos, según lo que se acuerde.
La ley que la regula, la Ley 41/2007, fija las condiciones básicas:
- Tener 65 años o más, o una discapacidad reconocida igual o superior al 33 %, o estar en situación de dependencia.
- Que la vivienda esté tasada y asegurada.
- Que la deuda solo pueda reclamarse cuando fallezca el titular (o el último de los beneficiarios, si así se pacta).
Esa última condición es la que la hace tan útil para pagar deudas: cambia varias cuotas mensuales por una sola deuda que no tiene que devolver mientras viva.
Usted no vende su casa: sigue siendo el dueño
Es la duda que más se repite, y conviene aclararla bien. El Banco de España lo explica en su guía para el cliente bancario: con la hipoteca inversa no pierde la propiedad de su vivienda y puede seguir usándola hasta su fallecimiento.
Se confunde a menudo con la venta de la nuda propiedad, que es otro producto distinto. En ese caso sí se vende la vivienda y la persona se reserva el usufructo, es decir, el derecho a seguir viviendo en ella. Son dos caminos diferentes y cada uno encaja en situaciones distintas. Con la hipoteca inversa, la casa sigue a su nombre y forma parte de su herencia.
Qué ocurre después con la vivienda
Cuando el titular fallece, los herederos reciben la vivienda junto con la deuda acumulada. A partir de ahí deciden con libertad:
- Quedarse con la casa y pagar la deuda, con sus propios medios o con un préstamo.
- Venderla, saldar lo que se debe y quedarse con la diferencia.
La ley añade una garantía importante: si los herederos no pagan, la entidad solo puede cobrar hasta donde alcancen los bienes de la herencia. Y si deciden cancelar el préstamo, la entidad no puede exigirles ninguna compensación por hacerlo.
Antes de dar el paso: lo que conviene revisar
Usar la hipoteca inversa para pagar deudas puede ser una decisión muy sensata, pero merece hacerse con números delante. Estos son los puntos que conviene estudiar con calma:
- Cuánto debe hoy y cuánto le cuestan esas deudas cada mes.
- Si su vivienda tiene todavía alguna hipoteca o carga pendiente, porque la entidad la tendrá en cuenta al estudiar la operación.
- Si le conviene más recibir el dinero de una vez o combinar un primer importe con pagos periódicos.
Importante: la deuda de una hipoteca inversa crece con el tiempo por los intereses, y eso reduce lo que reciben después los herederos. Por eso conviene valorar cada caso de forma personalizada y, si lo desea, hablarlo también con su familia. Puede consultar cuanto podría obtener en la calculadora de hipoteca inversa.
Bien planteada, la hipoteca inversa permite algo que mucha gente da por imposible: quitarse las cuotas de encima, ganar tranquilidad cada mes y seguir envejeciendo en la casa donde ha construido su vida.
Si quiere saber si la hipoteca inversa encaja en su caso y cuánto podría obtener con su vivienda, en BuenaVidaSenior.com le ayudamos a estudiarlo. Pida su consulta gratuita y sin compromiso.
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