El Imserso no es solo para quien ya cobra la jubilación
El pasado domingo, 27 de septiembre, se celebró el Día Mundial del Turismo. Y en las conversaciones de estos días sigue repitiéndose la misma idea, no del todo exacta, sobre los viajes del Imserso: que solo son para quien ya cobra la pensión de jubilación. No es así, y conviene comprobarlo antes de dar la plaza por perdida.
Las puertas de entrada al programa
Muchas personas dan por hecho que hace falta cobrar ya la pensión de jubilación, y por eso ni se plantean apuntarse. La realidad es más amplia. Según el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso), puede participar en el Programa de Turismo cualquier residente en España que cumpla, al menos, una de estas condiciones:
- Ser pensionista de jubilación de la Seguridad Social.
- Ser pensionista de viudedad y tener 55 años o más.
- Tener 60 años o más y percibir otras prestaciones o subsidios (por ejemplo, de desempleo).
- Tener 65 años o más y estar asegurado o ser beneficiario de la Seguridad Social.
También pueden acceder los emigrantes españoles retornados y quienes residen en el extranjero y cobran una pensión pública española. En conjunto son más vías de entrada de las que suele pensarse: basta con cumplir una sola condición de la lista, no todas a la vez. Es habitual, por ejemplo, que alguien con 62 años y una prestación por desempleo se dé por excluido sin comprobarlo, cuando en realidad cumple uno de los supuestos.

Con quién se puede ir
Esta parte suele quedar en segundo plano, pero es la que más dudas resuelve en la práctica: muchas personas no se apuntan por no dejar solo en casa al marido o a la mujer, sin saber que pueden ir juntos sin problema.
El cónyuge o la pareja de hecho puede acompañar al titular aunque no cumpla los requisitos por sí mismo: no hace falta que las dos personas de la pareja tengan derecho propio para viajar juntas. Los hijos con una discapacidad reconocida igual o superior al 45 % también pueden viajar junto a sus padres, compartiendo alojamiento durante el viaje.
La condición que se pide a todos
Tanto el titular como sus acompañantes deben valerse por sí mismos para las actividades básicas del día a día. Es un requisito común a todas las plazas, sea cual sea la vía de acceso, y suele ser el que más dudas genera: no exige estar en plena forma, sino poder desenvolverse sin ayuda constante durante el viaje.
Conviene tenerlo presente antes de reservar, y también comentarlo con quien vaya a acompañarle, para que el viaje se disfrute sin sobresaltos de última hora.
Por qué merece la pena comprobarlo
Descartarse sin comprobar los requisitos reales es el error más habitual, y el más fácil de evitar: basta con leer la lista de condiciones con calma, sin dar nada por hecho de antemano. Cuantas más personas conozcan las distintas vías de acceso, menos plazas quedarán sin cubrir por pura desinformación.
Y si el año pasado se quedó con las ganas por pensar que no le tocaba, este es un buen momento para volver a mirarlo con otros ojos, antes de que se abra la siguiente convocatoria y las plazas empiecen a agotarse otra vez.
Recuerde: las plazas se agotan pronto y los requisitos exactos pueden variar según la convocatoria: conviene revisarlos en la web oficial del Imserso antes de reservar.
Si nunca se ha planteado apuntarse porque creía que no cumplía los requisitos, quizá le convenga revisarlo otra vez: puede que le sorprenda ver que sí tiene una vía de acceso. Y si además quiere poner en orden su situación económica antes de decidirse a viajar más, en BuenaVidaSenior.com le ayudamos de forma gratuita y sin compromiso a ver qué opciones tiene.
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