Cómo mantener la casa fresca en verano y ahorrar en la factura de la luz
Cuando llega la ola de calor, la casa se convierte en un horno y el recibo de la luz empieza a preocupar. Se puede tener el aire encendido todo el día, sí, pero la factura lo nota enseguida. La buena noticia es que mantener la casa fresca en verano y ahorrar al mismo tiempo es más fácil de lo que parece.
Este artículo le será útil si quiere estar cómodo en casa sin sustos en la factura. Le contamos, paso a paso, cómo aprovechar las horas frescas, frenar el calor durante el día y usar el aire acondicionado con cabeza, siguiendo las recomendaciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).
Aproveche las horas frescas del día
El primer truco no cuesta nada: jugar con la temperatura de la calle. De madrugada y a primera hora de la mañana el aire es más fresco, y ese es el momento de renovar el ambiente de la casa.
El IDAE recomienda ventilar la vivienda por la noche o a primera hora de la mañana en verano, para aprovechar el aire fresco antes de que apriete el sol. Abra ventanas de un lado y otro de la casa unos minutos y creará una corriente que la refresca sin gastar ni un euro.
Frene el calor durante las horas de sol
Una vez que el sol pega fuerte, la idea es la contraria: cerrar la casa para que el calor no entre. Buena parte del calor llega por las ventanas, así que ahí está la clave.
- Baje las persianas y cierre las cortinas en las horas de más sol, sobre todo en las ventanas orientadas al sur y al oeste.
- Si tiene toldo o puede instalar uno, ayuda mucho: frena el sol antes de que llegue al cristal.
- Cierre las ventanas cuando fuera haga más calor que dentro; abrir a mediodía solo mete aire caliente.
- Las cortinas de colores claros y las láminas reflectantes en el cristal también reducen el calor que entra.
Recuerde: el orden es lo que marca la diferencia. Por la noche y al amanecer, abra para que entre el fresco; durante el día, cierre persianas y cortinas para conservarlo. Es la forma más sencilla y barata de tener la casa templada.
Use el aire acondicionado con cabeza
El aire acondicionado es un gran alivio, pero es también lo que más dispara la factura. La buena noticia es que un pequeño ajuste ahorra bastante sin que usted pase calor.
Según el IDAE, cada grado de más o de menos supone en torno a un 7 % de diferencia en el gasto de climatización. Es decir, poner el aire muy bajo, a 22 o 21 grados, cuesta mucho más que dejarlo en una temperatura de confort. En verano, no suele hacer falta bajar del entorno de los 26 grados para estar a gusto; con ropa ligera, es una temperatura agradable.
- Fije el aire alrededor de los 26 grados y evite la tentación de bajarlo de golpe: no enfría antes, solo gasta más.
- Cierre puertas y ventanas de la estancia que esté refrescando, para no enfriar la calle.
- Limpie los filtros del aparato de vez en cuando; sucios, enfría peor y consume más.
- Un ventilador de techo o de pie gasta muchísimo menos que el aire y, moviendo el aire, refresca bastante. A menudo basta con él.
Importante: el aire acondicionado no debe dejarle el ambiente demasiado frío ni darle directamente al cuerpo, sobre todo por la noche. Los cambios bruscos de temperatura no sientan bien. Busque una temperatura suave y estable, más agradable y también más barata.
Pequeños gestos que también suman
Más allá del calor, en verano hay costumbres que abultan la factura sin que nos demos cuenta. Cuidarlas ayuda al bolsillo:
- Cocine a las horas frescas y con el horno lo justo: calienta mucho la casa. Los platos fríos y sencillos son un buen aliado del verano.
- Apague los aparatos que no use y evite dejarlos en espera (el famoso piloto rojo encendido).
- Cambie las bombillas antiguas por otras de bajo consumo (LED): alumbran igual, duran más y calientan menos.
- Si su compañía se lo permite, ponga la lavadora o el lavavajillas en las horas más baratas del día, normalmente por la noche o al mediodía.
Cuándo pedir ayuda: una vivienda demasiado caliente es un riesgo para la salud a partir de cierta edad. Si nota mareo, confusión, dolor de cabeza fuerte, náuseas o la piel muy caliente y seca, refrésquese, beba agua y, si no mejora enseguida, llame al 112. Ante una ola de calor, no dude en pedir ayuda a familiares o vecinos.
Aliados de siempre para combatir el calor
No todo es tecnología. Algunos remedios de toda la vida siguen funcionando y no gastan ni un euro de luz:
- Un barreño con agua fresca para los pies, o un paño húmedo en la nuca, alivian al momento.
- Las plantas en el balcón o la terraza dan sombra y frescor natural a las ventanas más soleadas.
- Colgar una toalla húmeda cerca de la ventana por la que entra la brisa refresca el aire que pasa.
- Vista ropa ligera y de algodón, y beba agua a menudo aunque no sienta sed.
Son gestos sencillos que, sumados a lo anterior, ayudan a llevar mucho mejor los días de más calor.
Cuándo conviene dar un paso más
Si su casa se calienta mucho cada verano, quizá compense una mejora de fondo. No hace falta una gran obra: a veces basta con un toldo, unas cortinas adecuadas o mejorar el cierre de ventanas para notar la diferencia.
Para cambios mayores, como ventanas nuevas o aislamiento, conviene informarse con calma. Existen ayudas públicas a la rehabilitación y la eficiencia energética que cambian según la comunidad autónoma y el año, así que lo mejor es consultar en su ayuntamiento o comunidad antes de decidir. Cada vivienda es distinta y no todas las mejoras compensan por igual.
Preguntas frecuentes
¿A qué temperatura debo poner el aire acondicionado en verano?
En torno a los 26 grados suele ser suficiente para estar cómodo. Tenga en cuenta que, según el IDAE, cada grado que baja supone alrededor de un 7 % más de gasto, así que bajarlo mucho encarece la factura sin apenas ganar comodidad.
¿Cuándo es mejor ventilar la casa?
Por la noche y a primera hora de la mañana, cuando el aire de la calle es más fresco. Durante las horas de sol, mantenga cerradas ventanas, persianas y cortinas para que el calor no entre.
¿Gasta menos un ventilador que el aire acondicionado?
Muchísimo menos. Un ventilador consume una fracción de lo que consume el aire acondicionado y, moviendo el aire, ayuda a sentir menos calor. En muchos momentos del día basta con el ventilador.
¿Merece la pena poner toldos o cambiar las ventanas?
Un toldo o unas buenas cortinas son mejoras baratas que se notan enseguida. Cambiar ventanas o mejorar el aislamiento es una inversión mayor: conviene valorar cada caso e informarse de las ayudas disponibles en su zona antes de decidir.
Un verano fresco y sin sustos en la factura
Mantener la casa fresca y cuidar la factura no está reñido: es cuestión de aprovechar el fresco de la noche, cerrar al calor del día y usar el aire con cabeza. Con estos gestos ganará en comodidad y tranquilidad. Cada vivienda es diferente, así que adapte los consejos a la suya y, ante cualquier duda, consulte con su compañía o su ayuntamiento.
En Buena Vida Senior le acompañamos en el día a día, tratando promover una jubilación basado en la jubilación activa. Regístrese en nuestra web para recibir cada semana consejos prácticos para vivir la jubilación de forma activa y con tranquilidad.
Descargue nuestra guía exclusiva sobre monetización de la vivienda.