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Dormir bien en las noches de calor: guía para mayores 

Dar vueltas en la cama, con la sábana pegada al cuerpo y sin pegar ojo. Cuando el termómetro no baja de noche, descansar se vuelve difícil. Dormir bien en las noches de calor es uno de los pequeños retos del verano, y a partir de los 65 años merece una atención especial. 

No hay que resignarse a pasar la noche en vela. Este artículo le será útil si el calor le está quitando el sueño: le contamos por qué cuesta más descansar, cómo preparar el dormitorio y qué hábitos ayudan, siguiendo las recomendaciones del Ministerio de Sanidad.

Por qué el calor nocturno cuesta más a partir de los 65 

Con los años, el cuerpo regula peor su temperatura y el sueño se vuelve, de forma natural, más ligero. Si a eso se suma una noche calurosa, el descanso se resiente. 

El problema se agrava en las llamadas noches tropicales. La AEMET define así las noches en las que la temperatura mínima no baja de los 20 grados; cuando no baja de 25, se habla de noche tórrida. En esas condiciones, el cuerpo apenas se enfría, y conciliar el sueño cuesta más. No es motivo de alarma, sino de tomar algunas precauciones sencillas. 

Prepare la casa y el dormitorio 

Buena parte del descanso se juega antes de meterse en la cama, preparando la vivienda para conservar el fresco: 

  • Ventile por la noche y a primera hora de la mañana, cuando el aire es más fresco, para renovar el ambiente. 
  • Durante el día, baje las persianas y cierre ventanas y cortinas en las horas de sol para no dejar entrar el calor. 
  • Duerma en la estancia más fresca de la casa, aunque no sea la habitación de siempre. 
  • Use ropa de cama ligera, de algodón, y un pijama fino y holgado. 

Recuerde: el orden importa. Por la noche y al amanecer, abra para que entre el aire fresco; durante el día, cierre y baje persianas para conservarlo. Es la forma más sencilla y económica de mantener la casa templada. 

La rutina de antes de acostarse 

Los hábitos de la última hora del día influyen mucho en cómo se duerme. El Ministerio de Sanidad recomienda: 

  • Dúchese o báñese con agua templada (no muy fría) antes de acostarse: ayuda a bajar la temperatura del cuerpo. 
  • Cene ligero: frutas, verduras y platos poco copiosos se digieren mejor y dan menos calor. 
  • Evite el alcohol, el café y las bebidas muy azucaradas por la noche, porque dificultan el descanso. 
  • Beba agua a lo largo del día y deje un vaso a mano en la mesilla, por si se despierta con sed. 

Importante: si toma medicación para dormir, para la tensión o para el corazón, no la cambie ni la suspenda por su cuenta a causa del calor. Algunos medicamentos pueden afectar a cómo el cuerpo regula la temperatura, así que conviene consultarlo con su médico. 

Trucos sencillos para refrescarse 

Cuando la noche aprieta, unos gestos fáciles alivian bastante: 

  • Pásese un paño húmedo por la nuca, la cara y las muñecas antes de dormir. 
  • Remoje los pies en agua fresca un rato antes de acostarse; refresca todo el cuerpo. 
  • Si usa ventilador, no lo dirija directamente a la cara toda la noche; colóquelo de forma que mueva el aire de la habitación. 
  • Una botella de agua fría o un paño húmedo cerca ayudan a sobrellevar mejor los despertares. 

Cada persona lo lleva de una manera. Pruebe lo que mejor le siente y adáptelo a su ritmo; no se trata de hacerlo todo, sino de descansar un poco mejor. 

Cuándo el mal descanso puede ser señal de algo más 

Una mala noche de calor es normal y no debe preocuparle. Pero el calor extremo sí puede afectar a la salud, así que conviene estar atento. 

Cuándo pedir ayuda: si además de no dormir aparecen mareo, confusión, piel muy caliente y seca, dolor de cabeza intenso, náuseas o palpitaciones, pueden ser señales de un golpe de calor. Refrésquese, beba agua y, si no mejora enseguida, llame al 112. 

Y si el insomnio se prolonga durante semanas, le angustia o nota que descansa mal de forma continuada, coméntelo con su médico. Cada caso es distinto y conviene valorarlo con calma. 

Por qué cuidar el sueño va más allá del cansancio 

Descansar bien no es solo no estar cansado al día siguiente. El sueño ayuda al cuerpo a recuperarse e influye en el ánimo, en la memoria y hasta en las ganas de comer. Cuando se duerme mal varias noches seguidas, todo cuesta un poco más. 

Por eso merece la pena cuidarlo, sobre todo en verano. Un buen descanso ayuda a afrontar el calor del día con más energía y mejor humor. No se trata de obsesionarse con las horas exactas, sino de crear las condiciones para dormir a gusto. 

Pequeños hábitos del día que ayudan por la noche 

Lo que hace durante el día también prepara el terreno para descansar mejor: 

  • Mantenga horarios regulares para acostarse y levantarse, también en verano. 
  • Muévase un poco en las horas frescas, con un paseo suave por la mañana o al atardecer; el ejercicio ligero favorece el sueño. 
  • Salga a tomar el fresco al caer la tarde, cuando el calor da una tregua, en lugar de quedarse en casa con el bochorno. 
  • Modere la siesta: una corta, a media tarde, descansa; una demasiado larga puede robarle el sueño de la noche. 

Son cambios pequeños, pero, sumados, marcan la diferencia cuando llega la hora de dormir. 

Preguntas frecuentes 

¿Es malo dormir con el ventilador toda la noche? 

No tiene por qué, si no lo dirige directamente al cuerpo y se mantiene bien hidratado. Colóquelo de modo que mueva el aire de la habitación. Si nota la garganta seca o molestias, apáguelo un rato o póngalo a menor potencia. 

¿Puedo tomar algo para dormir cuando hace calor? 

No conviene automedicarse. Algunos somníferos, junto con el calor, pueden no ser recomendables. Si le cuesta dormir de forma habitual, lo mejor es comentarlo con su médico antes de tomar nada. 

¿A qué temperatura debería estar el dormitorio? 

Cuanto más fresco, mejor para descansar, pero sin extremos. Lo importante es ventilar en las horas frescas, cerrar de día y elegir la estancia más templada de la casa. No hay una cifra exacta que valga para todos. 

¿Ayuda la siesta si no he dormido por la noche? 

Una siesta corta, de veinte o treinta minutos y en un lugar fresco, puede ayudar a recuperarse sin quitarle el sueño de la noche. Dormir muchas horas de día, en cambio, puede dificultar el descanso nocturno. 

Descanse mejor este verano 

Con la casa preparada y unos hábitos sencillos, las noches de calor se llevan mucho mejor. No hace falta sufrirlas: basta con anticiparse y refrescarse a tiempo. Y recuerde que, ante cualquier duda sobre su salud o su descanso, lo más sensato es consultar con su médico. 

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Redacción Buena Vida Senior

Redacción Buena Vida Senior

Redacción del blog de Buena Vida Senior.

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