Recuperar la rutina y el sueño después del verano
Con el final del verano, el cuerpo se resiste a volver a los horarios de siempre. Cuesta dormir, cuesta madrugar y el ánimo se resiente un poco. Es algo normal y pasajero. Con unos hábitos sencillos, recuperar la rutina es más fácil de lo que parece, y en pocos días se vuelve a la normalidad.
Por qué cuesta volver a la rutina
Durante el verano cambian los horarios, las comidas y las horas de luz. Nos acostamos más tarde, dormimos la siesta más de la cuenta, comemos a deshora y salimos a ratos distintos. Al volver a septiembre, el reloj interno necesita unos días para reajustarse. No hay que agobiarse ni pretender cambiarlo todo de golpe: se trata de acompañar al cuerpo con calma y paciencia.
Consejos para recuperar el sueño
- Acuéstese y levántese a horas parecidas cada día, también el fin de semana.
- Aproveche la luz natural por la mañana; ayuda a poner el reloj interno en hora.
- Cene ligero y no demasiado tarde, y evite acostarse justo después de cenar.
- Modere las siestas: veinte o treinta minutos son suficientes.
- Evite las pantallas y las bebidas con cafeína en las horas antes de dormir.
La alimentación también influye
Lo que comemos afecta al descanso más de lo que solemos pensar. Conviene cenar ligero, moderar el café y el té por la tarde y evitar el alcohol, que fragmenta el sueño aunque al principio dé sensación de relajar. Una infusión suave y una cena a base de verdura, pescado o fruta ayudan a dormir mejor. Y beber suficiente agua a lo largo del día, sin cargar las últimas horas, también contribuye a un descanso más tranquilo.
Retome poco a poco las actividades
Volver a la rutina también es reencontrarse con lo bueno: los paseos, las citas con los amigos, las aficiones. Recupérelas poco a poco, sin prisa, empezando por lo que más le apetezca. Mantener el cuerpo activo durante el día —caminar, moverse, salir de casa— ayuda además a dormir mejor por la noche. La actividad y el descanso van de la mano.
Recuerde: si el insomnio se mantiene durante varias semanas o le afecta mucho durante el día, coméntelo con su médico; a veces hay una causa que conviene revisar.
Cuidar también el ánimo
El final del verano trae a veces una pizca de melancolía: se acaban los días largos y los planes. Es normal y suele pasar solo. Ayuda mantenerse ocupado, ver a la gente querida y marcarse pequeños planes ilusionantes para el otoño. Si la tristeza se alarga o le quita las ganas de todo, no dude en hablarlo con alguien de confianza o con su médico.
Un dormitorio que invita a dormir
El entorno influye mucho en el descanso. Procure que el dormitorio esté a oscuras, en silencio y con una temperatura agradable, ni frío ni calor. Un colchón y una almohada cómodos marcan la diferencia, sobre todo si nota molestias de espalda o cuello. Reserve la cama para dormir, y deje la televisión y el móvil fuera de la habitación siempre que pueda: ayuda a que el cuerpo asocie ese espacio con el descanso.
Pequeños rituales que ayudan
Repetir cada noche una rutina tranquila avisa al cuerpo de que se acerca la hora de dormir. Una infusión suave, un rato de lectura con luz cálida, unos estiramientos ligeros o simplemente bajar el ritmo la última hora del día preparan para un sueño más reparador. Evite las discusiones, las noticias inquietantes y las pantallas justo antes de acostarse; deje esos asuntos para el día siguiente.
No se agobie si cuesta al principio
Es muy normal que los primeros días de septiembre el sueño ande revuelto: cuesta coger el sueño, uno se despierta antes de la cuenta o amanece cansado. No conviene obsesionarse, porque el propio agobio quita el sueño. Confíe en que, manteniendo unos horarios regulares y algo de actividad durante el día, el cuerpo se reajusta solo en una o dos semanas. La calma es parte del remedio.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto se tarda en recuperar la rutina?
Suelen bastar unos días o un par de semanas. Si se alarga mucho, conviene consultarlo con su médico.
¿Es malo dormir la siesta?
No, si es corta. Una siesta larga o a última hora de la tarde puede dificultar el sueño nocturno.
¿Ayuda hacer ejercicio?
Sí. La actividad física durante el día favorece un sueño más profundo, siempre que no sea justo antes de acostarse.
¿Y si me despierto por la noche?
Es habitual con la edad. Evite mirar el reloj o encender pantallas; si no concilia el sueño, levántese un rato y vuelva a la cama cuando note sueño.
¿Puedo tomar algo para dormir?
No se automedique. Si necesita ayuda de forma puntual, consúltelo con su médico o su farmacéutico; muchos problemas de sueño se resuelven solo con mejores hábitos.
En resumen
Recuperar la rutina es cuestión de días y de hábitos sencillos: horarios regulares, luz por la mañana, cenas ligeras y algo de actividad. Tenga paciencia con su cuerpo y no se agobie. Si quiere más consejos de salud y bienestar, le invitamos a inscribirse en Buena Vida Senior, donde tratamos de promover un estilo de vida basado en la jubilación activa.
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