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Juegos de mesa y cartas: ejercitar la mente y disfrutar en compañía 

Una partida de mus con los amigos de siempre en el centro de mayores. Una tarde de dominó en la mesa del comedor mientras los nietos miran y aprenden a contar las fichas. Un ajedrez al fresco en el banco de la plaza. Estos planes, tan sencillos como antiguos, resultan ser uno de los mejores ejercicios que puede hacer por su cerebro después de los 65 años. 

La ciencia lleva tiempo confirmando lo que muchas personas mayores intuyen: jugar no es perder el tiempo, es mantener la mente activa, la vida social en marcha y el ánimo arriba. En este artículo le contamos qué dice la investigación, qué juegos funcionan mejor y cómo organizar partidas sin complicaciones. 

Lo que dice la ciencia: jugar protege la memoria 

Un estudio publicado en el Journal of Neurological Sciences, dirigido por investigadores de la Universitat de Lleida (UdL), concluyó que los juegos de mesa y de cartas mejoran la fluidez verbal y pueden ser una intervención eficaz para mantener funciones cognitivas en personas mayores y prevenir su deterioro. El ensayo se realizó con adultos sanos de más de 65 años que participaron en sesiones de juego dos veces por semana durante cinco semanas. 

Lo interesante es que el grupo que jugó a juegos de mesa mantuvo las mejoras tres meses después, algo que no ocurrió en el grupo que hizo ejercicios cognitivos convencionales sobre papel. 

Otra investigación, recogida por la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA), apuntó a que las personas mayores que jugaban regularmente a juegos de mesa tenían un 15 % menos de riesgo de desarrollar demencia, incluso tras descontar variables como la edad, el sexo y el nivel educativo. 

Recuerde: jugar a las cartas, al dominó o al parchís no es solo un pasatiempo. Según la investigación, estas actividades ejercitan la atención, la memoria de trabajo, la planificación y el cálculo mental, todo ello mientras se disfruta de la compañía de otras personas. 

Beneficios que van más allá de la memoria 

La estimulación cognitiva es el argumento más conocido, pero no el único. Los juegos de mesa ofrecen al menos tres beneficios adicionales que conviene no pasar por alto: 

Vida social activa 

Una partida es siempre un encuentro. Quedar para jugar obliga a salir de casa, a conversar, a reírse con los errores del compañero y a celebrar las buenas jugadas. Para muchas personas mayores que viven solas, la cita semanal del juego es uno de los momentos sociales más esperados. Ese contacto regular puede ayudar a reducir la sensación de soledad no deseada. 

Estado de ánimo y autoestima 

Ganar una partida de mus sienta bien, pero también sienta bien simplemente poder jugarla. Recordar las reglas, calcular las bazas, decidir una estrategia: todo eso confirma que la mente sigue funcionando. Esa percepción de competencia refuerza la autoestima y el ánimo, algo especialmente valioso en una etapa en la que algunas personas dudan de sus capacidades. 

Vínculo con los nietos 

Los juegos de mesa son uno de los pocos planes que funcionan igual de bien con un nieto de ocho años que con un amigo de setenta y cinco. El parchís, la oca, las damas o un juego de cartas sencillo crean un espacio de igualdad donde abuelo y nieto comparten risas y complicidad. No hay pantalla de por medio, solo fichas, dados y conversación. 

Juegos que funcionan especialmente bien 

No hace falta comprar nada nuevo ni aprender reglas complicadas. Los juegos que mejor resultado dan son, precisamente, los de toda la vida: 

  • Mus y tute: exigen atención constante, cálculo de probabilidades, memoria de las cartas jugadas y trabajo en equipo. Dos de las actividades cognitivas más completas que se pueden hacer sentado a una mesa. 
  • Dominó: combina cálculo, estrategia y observación. Las partidas son rápidas y se puede jugar en pareja o en grupo de cuatro. 
  • Ajedrez y damas: trabajan la planificación, la anticipación y la concentración. El ajedrez es más exigente; las damas, más accesibles. 
  • Parchís y oca: sencillos, divertidos y perfectos para jugar con nietos pequeños. Trabajan la atención y el turno de espera. 
  • Cartas en general: desde el solitario (que se puede jugar a solas) hasta la brisca o el cinquillo en grupo. Cualquier juego de cartas obliga a recordar, contar y decidir. 

Lo importante no es elegir el juego más difícil, sino el que le guste y le invite a jugar con regularidad. La constancia importa más que la complejidad. 

Importante: si nota que le cuesta seguir el hilo de un juego que antes dominaba, o que olvida reglas con frecuencia, conviene comentarlo con su médico. Puede no ser nada relevante, pero es prudente descartarlo. 

Dónde encontrar partidas y compañeros de juego 

Una de las ventajas de los juegos clásicos es que se puede jugar en cualquier sitio. Pero si busca compañía o un espacio cómodo, tiene varias opciones: 

  • Centros de mayores y hogares del jubilado: la mayoría organizan partidas de cartas, dominó o ajedrez de forma regular. Es el lugar más natural para encontrar compañeros de juego. 
  • Casas de cultura y bibliotecas: algunas programan talleres de juegos de mesa o sesiones abiertas, sobre todo en verano. 
  • Asociaciones vecinales y parroquias: en muchos barrios organizan tardes de juego, especialmente en los meses de calor. 
  • En casa, con la familia: una mesa, una baraja y una jarra de agua fresca. No hace falta más para montar una tarde de juego con los hijos y los nietos. 

Si en su centro de mayores no hay grupo de juego, propóngalo. Basta con una mesa, unas sillas y una baraja para empezar. Lo difícil no es organizar la primera partida, sino que alguien dé el primer paso. 

Cinco consejos para empezar o retomar el hábito 

  • Empiece por lo que ya sabe. Si jugaba al mus de joven, retómelo. Las reglas volverán rápido y la confianza le animará a seguir. 
  • Fije un día y una hora. La rutina ayuda: “los martes después de comer, dominó”. Así se convierte en una cita, no en una casualidad. 
  • Juegue con los nietos. Enséñeles un juego de su infancia. A ellos les encantará aprender algo nuevo y a usted le vendrá bien la compañía. 
  • No se preocupe por ganar. Lo que importa es jugar: la atención, la conversación, las risas. La partida es la excusa; el beneficio es todo lo demás. 
  • Varíe de juego de vez en cuando. Si siempre juega al dominó, pruebe con las damas o con un juego de cartas distinto. La novedad estimula más que la repetición. 

Preguntas frecuentes 

¿Cuánto tiempo conviene jugar para notar beneficios? 

Los estudios hablan de sesiones de entre 45 y 90 minutos, dos o tres veces por semana. Pero cualquier partida, aunque sea más corta, es mejor que ninguna. Lo importante es la constancia, no la duración. 

¿Los juegos de mesa sirven para prevenir el alzhéimer? 

La investigación sugiere que la estimulación cognitiva regular puede reducir el riesgo de deterioro cognitivo, pero no puede garantizar que prevenga una enfermedad como el alzhéimer. Lo que sí se sabe es que mantener la mente activa contribuye a una mejor salud cognitiva general. 

¿Puedo jugar solo o es mejor en grupo? 

Ambas opciones son válidas. Un solitario de cartas o un sudoku ejercitan la mente. Pero jugar en grupo añade el componente social, que tiene sus propios beneficios para el ánimo y la salud emocional. 

¿Qué juego es el más recomendable para empezar? 

El que ya conozca y le guste. Si no tiene preferencia, el dominó es una buena opción: las reglas son sencillas, las partidas cortas y se puede jugar en grupo de dos o de cuatro. Las cartas (tute, brisca) también son un clásico accesible. 

¿Los juegos de mesa son solo para personas con buena memoria? 

No. Hay juegos para todos los niveles. El parchís o la oca apenas exigen memoria; el mus o el ajedrez piden más. Lo recomendable es elegir un juego que suponga un reto moderado, ni tan fácil que aburra ni tan difícil que frustre. 

El mejor plan para este verano cabe en una mesa 

No necesita comprar nada, ni desplazarse lejos, ni reservar entrada. Una baraja de cartas, un dominó o un tablero de ajedrez es todo lo que hace falta para poner la mente en marcha y pasar un rato estupendo. Si este verano los nietos vienen a casa, enséñeles un juego de los de antes. Y si prefiere quedar con los amigos, rescate aquella partida de mus que dejó aparcada. 

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Redacción Buena Vida Senior

Redacción Buena Vida Senior

Redacción del blog de Buena Vida Senior.

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