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Yoga suave para mayores: empezar sin miedo 

El yoga no es cosa de jóvenes ni de posturas imposibles. En su versión suave, es una actividad tranquila que sienta muy bien a partir de los 65: mejora el equilibrio, la flexibilidad y el ánimo, y se adapta al ritmo de cada uno. Si le da respeto empezar, tranquilo: es más fácil y llevadero de lo que parece. 

Por qué el yoga suave sienta tan bien 

El yoga suave combina movimientos lentos, estiramientos y respiración pausada. Ayuda a mantener las articulaciones flexibles, a ganar equilibrio —lo que previene caídas— y a relajar la mente. La respiración profunda, además, sienta bien a los pulmones y ayuda a soltar tensiones y a dormir mejor. La Organización Mundial de la Salud recomienda mantenerse activo cada día, y este tipo de ejercicio es una forma amable de conseguirlo, también para quien lleva tiempo sin moverse. 

A esto se suma un beneficio que muchos valoran tanto como el físico: la calma. Dedicar un rato a respirar y a estar presente ayuda a rebajar el estrés y a empezar o terminar el día con serenidad. 

Cómo empezar con seguridad 

  • Busque clases específicas para mayores o de «yoga suave» o «yoga adaptado». 
  • Si le cuesta el suelo, puede practicar sentado en una silla; existen clases pensadas así. 
  • Nunca fuerce una postura. Debe notar estiramiento, nunca dolor. 
  • Use ropa cómoda, practique descalzo o con calcetines antideslizantes y tenga agua a mano. 
  • Avise al monitor de cualquier molestia o problema de salud para que adapte los ejercicios. 

Yoga en silla: una opción para todos 

Si tiene dificultades para levantarse del suelo o problemas de movilidad, el yoga en silla es una alternativa estupenda. Sentado, se pueden hacer estiramientos de brazos, cuello y espalda, ejercicios de respiración y movimientos suaves que mejoran la flexibilidad y la circulación. Es ideal para empezar y para quienes prefieren no arriesgarse con posturas en el suelo. 

Dónde encontrar clases 

Muchos centros de mayores, polideportivos municipales y asociaciones ofrecen clases de yoga suave a precios reducidos. También puede seguir vídeos guiados en casa, aunque al principio es mejor contar con un monitor que corrija las posturas y evite malos hábitos. Pregunte en el centro de mayores de su barrio o en el ayuntamiento por la oferta de su zona. 

Importante: si tiene la tensión alta, problemas de articulaciones, mareos, osteoporosis o cualquier dolencia importante, consúltelo con su médico antes de empezar. 

Otras actividades que combinan bien 

El yoga se lleva muy bien con otras actividades tranquilas que también cuidan el equilibrio y el ánimo, como el taichí, los estiramientos suaves o, sencillamente, un buen paseo diario. Alternarlos a lo largo de la semana hace la rutina más amena y trabaja el cuerpo de forma completa, sin cansarlo. 

Beneficios que se notan en el día a día 

Con la práctica regular, los beneficios del yoga suave se trasladan a la vida cotidiana. Cuesta menos agacharse a atarse los zapatos, se gana seguridad al caminar y al subir escaleras, y las pequeñas tareas de casa se hacen con más soltura. También mejora el descanso: la respiración pausada y la relajación ayudan a dormir mejor. Y no es lo de menos el efecto sobre el ánimo, porque dedicarse un rato a uno mismo, en compañía y sin prisas, sienta bien por dentro. 

Cómo integrarlo en su semana 

No hace falta reorganizar la vida para hacer yoga. Con dos o tres ratos a la semana es suficiente para empezar a notar los beneficios. Puede combinarlo con sus paseos habituales y con otras actividades tranquilas. Elija un momento del día en que se sienta con energía y sin prisas, y respete esa cita consigo mismo: la constancia, aunque sea suave, es la que trae los resultados. 

Los primeros días, con paciencia 

Al principio es normal notar los músculos algo cargados o sentirse un poco torpe con las posturas; es señal de que el cuerpo se está desperezando. Vaya despacio, no se compare con los compañeros más veteranos y celebre los pequeños avances. En cuestión de semanas ganará flexibilidad y confianza, y lo que al principio costaba se hará natural. La paciencia es la mejor aliada de quien empieza. 

Preguntas frecuentes 

¿Tengo que ser flexible para hacer yoga? 

No. La flexibilidad se gana con la práctica; se empieza desde donde cada uno está, sin comparaciones. 

¿Sirve si tengo poca movilidad? 

Sí. El yoga en silla permite practicar a quien tiene dificultades para levantarse del suelo o desplazarse. 

¿Cuántos días a la semana conviene? 

Con dos o tres sesiones ya se notan beneficios. Lo importante es la constancia, más que la intensidad. 

¿Necesito comprar mucho material? 

No. Con ropa cómoda y, como mucho, una esterilla basta. En las clases suelen prestar lo necesario. 

¿A qué hora del día es mejor practicar? 

Cuando se sienta con energía y sin prisas. A muchas personas les va bien por la mañana para activarse, o al final del día para relajarse antes de dormir. 

En resumen 

El yoga suave es un plan sencillo, tranquilo y al alcance de todos, que cuida el cuerpo y la mente sin exigir esfuerzos. Empiece poco a poco, con clases adaptadas y el visto bueno de su médico, y disfrute del camino. Si quiere más ideas para mantenerse activo, le invitamos a inscribirse en Buena Vida Senior, donde tratamos de promover un estilo de vida basado en la jubilación activa.

Redacción Buena Vida Senior

Redacción Buena Vida Senior

Redacción del blog de Buena Vida Senior.

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