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Buñuelos de viento: una tarde en la cocina con los nietos 

Harina, huevos, mantequilla y una tarde por delante. Hay una tarea para cada edad en esta receta de Todos los Santos, y la más divertida no es freírlos.

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Redacción Buena Vida Senior Publicado el · 4 min de lectura
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Pareja senior cocinando unos buñuelos de viento con sus hijos

El olor a fritura dulce llenando la cocina, el azúcar por toda la mesa y alguien que se come el primer buñuelo antes de tiempo. Para muchas familias, ese es el sabor de Todos los Santos, y pocas cosas lo transmiten mejor que hacerlo juntos. 

Los buñuelos de viento son la receta perfecta para una tarde de otoño con los nietos: ingredientes sencillos, un poco de paciencia y una tarea para cada edad. 

Índice del artículo4 apartados
  1. Un dulce con mucha historia 
  2. La receta, paso a paso 
  3. Una tarea para cada edad 
  4. Trucos para que salgan huecos 

Un dulce con mucha historia 

Según el portal de turismo del Ayuntamiento de Madrid, la costumbre de comer buñuelos en torno al Día de Difuntos nació en los conventos, donde las monjas los preparaban con un sentido religioso: se decía que por cada buñuelo que se comía se rescataba un alma del purgatorio. 

La tradición sigue muy viva. Solo en las pastelerías de la región de Madrid se venden en esas fechas hasta 300.000 kilos de buñuelos, que a menudo comparten bandeja con los huesos de santo, elaborados con mazapán. 

La receta, paso a paso 

Para unos 30 buñuelos necesitará: 

  • 250 mililitros de agua. 
  • 100 gramos de mantequilla. 
  • 150 gramos de harina. 
  • 4 huevos. 
  • Una pizca de sal y una cucharada de azúcar. 
  • Aceite suave para freír, y azúcar para rebozar. 

Ponga a calentar el agua con la mantequilla, la sal y el azúcar. Cuando hierva, retire el cazo del fuego, eche la harina de golpe y remueva con energía hasta que la masa se despegue de las paredes. Vuelva a ponerla al fuego un minuto, sin dejar de remover, y déjela templar. 

Añada los huevos de uno en uno, sin echar el siguiente hasta que el anterior esté bien integrado. La masa quedará brillante y espesa. 

Con dos cucharillas, forme bolitas pequeñas y fríalas en aceite no muy caliente, por tandas, dándoles la vuelta para que se hinchen y se doren por igual. Escúrralas sobre papel de cocina y rebócelas en azúcar. 

Una tarea para cada edad 

  • Los más pequeños pueden pesar la harina, cascar los huevos en un bol aparte y rebozar los buñuelos ya templados en azúcar. 
  • Los mayores pueden remover la masa y formar las bolitas con las cucharillas. 
  • Si quieren rellenarlos de nata o de crema, la manga pastelera es la parte que más se disfruta. 

Trucos para que salgan huecos 

El secreto de un buen buñuelo de viento es que quede ligero y hueco por dentro, listo para rellenar. Algunos detalles ayudan: 

  • Deje templar la masa antes de añadir los huevos, para que no se cuajen con el calor. 
  • Fría a fuego medio: si el aceite está demasiado caliente, se doran por fuera y quedan crudos por dentro. 
  • No llene la sartén: pocos buñuelos cada vez, para que tengan sitio y la temperatura del aceite no baje de golpe. 
  • Hágalos pequeños, del tamaño de una nuez. Al freírse, crecen bastante. 

Para rellenarlos, haga un pequeño agujero con la punta de un cuchillo cuando estén fríos. La nata montada y la crema pastelera son los rellenos de siempre, y el chocolate suele ser el favorito de los más pequeños. Y si no le apetece complicarse, sin relleno y bien rebozados en azúcar están igual de ricos. 

Importante: la fritura es cosa de adultos. Mantenga a los niños alejados del aceite caliente, use un cazo estable y con el mango hacia dentro, y no deje nunca el aceite al fuego sin vigilancia. 

Al final, lo de menos es que salgan perfectos. Lo que se queda es la tarde compartida, y la receta que algún día sus nietos harán con sus propios hijos. 

Si busca más ideas para disfrutar con la familia, visite nuestra sección de jubilación activa.

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Escrito por

Redacción Buena Vida Senior

Equipo editorial de Buena Vida Senior. Explicamos con claridad lo que importa en la jubilación: dinero, salud, vivienda y bienestar.

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