“¿No es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla más pura la luna brilla y se respira mejor?” Basta con oír el primer verso para que muchas personas mayores terminen la estrofa de memoria. Así de hondo se quedó Don Juan Tenorio en varias generaciones.
Y no es casualidad. Durante muchos años, esta obra de José Zorrilla fue una cita fija de cada noviembre en los teatros de España, y en algunos lugares lo sigue siendo.
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Una obra de 1844 que no se ha ido nunca
Zorrilla escribió Don Juan Tenorio en 1844, a petición de Carlos Latorre, director de la compañía titular del Teatro de la Cruz de Madrid, según recoge la edición de la obra de la Real Academia Española.
Cuenta la historia de un joven seductor y desafiante que, tras una vida de apuestas y engaños, encuentra en el amor de doña Inés la posibilidad de salvarse. La escena del cementerio, con las estatuas y los muertos que vuelven para pedirle cuentas, es una de las más recordadas del teatro español.
Todo empieza con una apuesta. Don Juan y don Luis Mejía se citan en una hostería de Sevilla para comprobar cuál de los dos ha hecho más fechorías en un año. A partir de ahí, la obra avanza entre duelos, raptos y amores imposibles, hasta llegar a un final que muchos espectadores conocen de memoria y que, aun así, siguen esperando con emoción.
Por qué se representa por Todos los Santos
El tema de la obra explica la tradición. Don Juan Tenorio habla de la muerte, del más allá y del perdón, y su segunda parte transcurre entre tumbas y fantasmas. Por eso encajó tan bien con las fechas de Todos los Santos y el Día de Difuntos, el 1 y el 2 de noviembre.
Con el tiempo, representarla esos días se convirtió en costumbre. La edición de la Real Academia Española menciona, por ejemplo, la vieja tradición del uno y el dos de noviembre en Alcalá de Henares, que se ha recuperado en los últimos años.
Dónde verla este año
El ejemplo más conocido hoy es Don Juan en Alcalá. El Ayuntamiento de Alcalá de Henares organiza cada año en torno al puente de Todos los Santos representaciones de la obra gratuitas y al aire libre, en un escenario histórico de la ciudad. Las fechas y los horarios de este año se publican en la web oficial del Ayuntamiento.
Si no le pilla cerca, merece la pena consultar la programación de los teatros de su ciudad y de las casas de cultura de su municipio: en noviembre no es raro encontrar alguna versión del Tenorio, a veces en clave de humor o en formato de lectura dramatizada.
Recuerde: las representaciones al aire libre suelen tener aforo limitado y se celebran por la noche, cuando ya refresca. Llegue con tiempo y lleve una prenda de abrigo y algo para sentarse cómodamente si lo necesita.
Un plan para compartir con los nietos
Ver el Tenorio con los nietos tiene algo especial: usted les cuenta los versos que sabía de pequeño y ellos descubren una historia de espadas, fantasmas y amor que nada tiene que envidiar a una película. Una buena forma de que la tradición pase a la siguiente generación. Antes de ir, puede contarles un poco el argumento: lo disfrutarán más si saben quién es quién.
Y si prefiere quedarse en casa, releer la obra en voz alta es otra forma de disfrutarla: los versos de Zorrilla están hechos para sonar.
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