Cine de verano al aire libre: el plan al fresco
Cuando aprieta el calor, apetece poco salir de día y las tardes en casa se hacen largas. Pero al caer el sol, cuando el bochorno afloja, empieza uno de los planes más agradables del verano: el cine al aire libre. Sesiones al fresco en plazas, parques y azoteas, muchas veces gratis o por muy poco dinero.
Este artículo le será útil si busca un plan de tarde-noche entretenido, económico y en buena compañía. Le contamos por qué merece la pena, dónde encontrar sesiones y cómo disfrutarlas con comodidad.
Por qué el cine de verano es un plan redondo
Pocos planes reúnen tantas cosas buenas a la vez. Se disfruta al fresco, cuando el calor da una tregua. Suele ser barato y, muchas veces, gratuito. Y, sobre todo, es un plan para compartir: se va con la familia, los amigos o los vecinos, y se comenta la película a la salida.
Salir de casa y rodearse de gente sienta bien al ánimo. Para muchas personas, una sesión de cine bajo las estrellas es la mejor manera de romper la rutina de las noches de verano.
Dónde encontrar sesiones al aire libre
La oferta es más amplia de lo que parece, y casi siempre hay algo cerca. Estos son los sitios donde buscar:
- Plazas y parques: muchos ayuntamientos organizan ciclos de cine gratuito al aire libre durante el verano.
- Azoteas y terrazas: algunos centros culturales y cines históricos programan sesiones en su terraza. En Madrid existen varios cines, por ejemplo, la Filmoteca Española abre en julio y agosto su sala de verano al aire libre en el Cine Doré, con proyecciones nocturnas.
- Autocines: la fórmula de ver la película desde el coche ha vuelto a muchas ciudades; resulta cómoda si le cuesta estar mucho rato sentado en una silla.
- Centros de mayores y asociaciones: organizan proyecciones y salidas en grupo, una opción estupenda si prefiere ir acompañado.
Recuerde: la programación y los precios cambian cada temporada. Consulte la agenda de su ayuntamiento, del centro cultural o del cine antes de ir; muchas sesiones son gratuitas o muy económicas.
Cómo disfrutar la sesión con comodidad
Con unos pequeños preparativos, la velada saldrá redonda:
- Llegue con tiempo para coger un buen sitio, sobre todo si el aforo es libre.
- Lleve una chaqueta ligera o un chal: de noche refresca, aunque el día haya sido caluroso.
- Si va a estar sentado un buen rato, un cojín se agradece; y una botella de agua, también.
- En parques y jardines, un repelente de mosquitos evita molestias.
- Si usa gafas para ver de lejos, no las olvide.
Importante: compruebe antes cómo es el acceso y si hay asientos. En algunos cines al aire libre hay sillas; en otros, conviene llevar la suya o una manta. Si le cuesta desplazarse, elija un lugar bien comunicado y cercano a casa.
Un plan para compartir
El cine de verano es, sobre todo, una excusa para estar con otros. Es perfecto para las tardes con los nietos, que disfrutan de una película bajo las estrellas, y para reencontrarse con amigos o vecinos.
Y las películas de siempre, esas que uno vio hace años, se ven con otro sabor cuando se comparten. Muchas veces, lo que se recuerda al día siguiente no es solo la película, sino la buena compañía.
Ideas según sus gustos
No todo es lo mismo. Según lo que le apetezca, puede elegir:
- Clásicos del cine español y películas en blanco y negro, para revivir recuerdos.
- Grandes películas internacionales restauradas, que muchas filmotecas reponen en verano.
- Cine familiar, ideal si va con los nietos.
- Documentales y musicales, para una velada más tranquila.
Cine de verano por toda España
Aunque Madrid tenga citas muy conocidas, el cine de verano es una tradición de norte a sur. En muchas ciudades y pueblos, los ayuntamientos y las casas de cultura montan una pantalla en una plaza, un parque o unos jardines durante los meses de julio y agosto, casi siempre de forma gratuita.
En algunos lugares se conservan incluso los cines de verano de toda la vida: esos recintos al aire libre, con sillas de tijera, donde varias generaciones han visto películas bajo las estrellas. Merece la pena preguntar si en su localidad queda alguno cerca, porque son parte de la memoria de muchos veranos.
También hay festivales de verano que incluyen proyecciones al aire libre, a menudo con precios reducidos para mayores. Y si el calor no da tregua ni de noche, recuerde que las salas climatizadas siguen siendo una buena alternativa, con entradas más económicas en muchos cines para las personas mayores. No es cine bajo las estrellas, pero es otra forma estupenda de pasar la tarde al fresco y bien acompañado.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto suele costar una sesión de cine de verano?
Depende del sitio. Muchos ciclos organizados por los ayuntamientos son gratuitos, y los de filmotecas o cines suelen tener precios reducidos. Conviene consultar cada programación, porque los precios cambian de una temporada a otra.
¿Dónde me entero de la programación?
En la web y el tablón de anuncios de su ayuntamiento, en la agenda cultural local y en los canales de los centros culturales. Si lo prefiere, pregunte en el centro de mayores de su barrio.
¿Qué conviene llevar?
Una chaqueta ligera para la noche, agua, un cojín si va a esperar sentado y repelente de mosquitos si la sesión es en un parque. Y sus gafas, si las necesita para ver de lejos.
¿Hay opciones si me cuesta desplazarme o estar mucho rato sentado?
Sí. Los autocines permiten ver la película desde el coche, y muchos centros de mayores organizan proyecciones y salidas en grupo, a veces con transporte y siempre con buena compañía.
Este verano, cine bajo las estrellas
El cine al aire libre es uno de esos planes sencillos que hacen grande el verano: fresco, económico y en compañía. Elija una sesión que le apetezca y déjese llevar por la película.
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