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Setas en otoño: el paseo que se disfruta mejor en grupo 

Llueve un par de días, sale el sol y, al fin de semana siguiente, el monte se llena de gente con cesta y navaja. Recoger setas es, para muchas familias, un ritual de otoño que pasa de abuelos a nietos. 

Es una actividad estupenda para mantenerse activo y en compañía. Con una condición que no admite atajos: saber exactamente qué se mete en la cesta. 

Un buen plan para el cuerpo y la cabeza 

Buscar setas obliga a caminar despacio, con la vista atenta, subiendo y bajando por terreno irregular. El Ministerio de Sanidad recomienda a los mayores de 65 años entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada y actividades que trabajen la fuerza y el equilibrio, que ayudan a evitar caídas. Una mañana de monte suma a esas dos cosas. 

Además, es una afición que se comparte. Se aprende de los que saben, se charla por el camino y se termina, muchas veces, alrededor de una mesa. 

La regla de oro: ir con quien conoce las setas 

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) lo recuerda cada otoño: todos los años se producen intoxicaciones por consumir setas silvestres tóxicas. Por eso aconseja que, si no se es entendido en la materia, se vaya siempre acompañado de expertos. 

La AESAN advierte también contra las creencias populares y los consejos de personas sin experiencia. Algunas especies tóxicas se parecen mucho a otras comestibles, y una confusión puede salir cara. 

La buena noticia es que no faltan formas de aprender con quien sabe: 

  • Las asociaciones y sociedades micológicas organizan en otoño salidas al monte, jornadas y exposiciones abiertas al público. 
  • Muchos ayuntamientos y centros de mayores proponen actividades de este tipo en temporada. 
  • Si tiene un vecino o un familiar con años de experiencia, salir con él es la mejor escuela. 

Prepare la salida para disfrutarla con seguridad 

El monte en otoño tiene suelo húmedo, hojas que resbalan y caminos que se pierden con facilidad. Unas pocas precauciones bastan para que la mañana salga bien: 

  • No vaya solo. Además de más seguro, es más agradable. 
  • Use calzado con buena suela y, si le da seguridad, un bastón para los tramos con pendiente. 
  • Lleve agua, algo de abrigo y el teléfono cargado, y diga a alguien adónde va. 
  • Vuelva con tiempo: en otoño anochece pronto, y más aún tras el cambio de hora del 25 de octubre. 

La AESAN pide además respetar el ecosistema para que las especies se mantengan año tras año: recoger solo lo que se va a consumir y no remover ni dañar el terreno. 

Recuerde: en muchas zonas hace falta un permiso para recoger setas, y las normas cambian según la comunidad autónoma y el monte. Pregunte en su ayuntamiento antes de salir. 

Antes de comerlas, y si algo no va bien 

Una vez en casa, la AESAN recomienda seguir las pautas de limpieza, preparación y conservación antes de consumirlas. Y si queda la mínima duda sobre alguna seta, lo prudente es no comerla. 

Cuándo pedir ayuda: si después de comer setas nota malestar, vómitos, diarrea o cualquier síntoma extraño, llame de inmediato al 112 o acuda a urgencias. El Instituto Nacional de Toxicología atiende consultas en el 91 562 04 20. Si puede, guarde los restos de las setas para que los vean los profesionales. 

Con estas precauciones, el monte en otoño es uno de los mejores lugares para pasar una mañana: aire fresco, buena compañía y la satisfacción de volver a casa con algo más que la cesta llena.

Si busca más ideas para mantenerse activo en esta etapa, visite nuestra sección de jubilación activa. 

Redacción Buena Vida Senior

Redacción Buena Vida Senior

Redacción del blog de Buena Vida Senior.

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